El 6 de noviembre, el Comité de Derechos Humanos de la ONU cerrará su período de sesiones en Ginebra, Suiza. Dos días después, León XIV llegará a la Argentina y ahí se arma el ruido político.
Los dos hechos no están conectados entre sí, pero pueden cruzarse por un tema sensible: la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad. La defensa de la expresidenta quiere que el organismo avance con su presentación y, si se puede, que no la deje picando.
La pena de seis años de prisión con arresto domiciliario quedó firme después de que la Corte Suprema rechazara el recurso extraordinario. Desde el entorno de la exmandataria sostienen que el máximo tribunal “ni siquiera trató el caso” y dejó válida la decisión del Tribunal Oral Federal 2.
En el kirchnerismo cruzan los dedos para que la presentación de los abogados Carlos Alberto Beraldi, Rafael Valim y Javier Borrego llegue a buen puerto en Ginebra. Valim dijo a Reuters que trabajan para que el caso sea examinado en octubre, aunque también aclaró que el Comité podría no tomarlo en esa sesión.
En San José 1111 marcan distancia entre un eventual pronunciamiento favorable y la visita del Papa. Igual, admiten que una definición cerca de su llegada tendría peso simbólico, sobre todo por la cercanía de León XIV con Jorge Bergoglio. Y en esa interna, ya se sabe, nadie quiere quedar pagando.

