La cuenta de la luz tuvo un respiro raro en septiembre: los subsidios quedaron en el nivel más bajo de 2026. Los usuarios residenciales cubrieron, en promedio, el 74% del costo de generación y el Estado puso el 26% restante.
El volantazo no vino porque la gente pagara más sin más. La clave estuvo en que el costo de referencia de la electricidad cayó 20,4% frente a agosto, y ahí cambió la película.
Según el último Monitor Eléctrico de la consultora RICSA ALyC, la demanda nacional también creció 5,4% interanual. En paralelo, la generación hidroeléctrica subió 31,8% y las térmicas bajaron 11,6%.
La diferencia entre segmentos sigue siendo grande, ojo. Los usuarios sin subsidios pagaron $126.822 por MWh, por encima del costo de referencia, mientras que los consumos básicos subsidiados abonaron $36.813 por MWh.
En el mercado mayorista, el precio spot cayó a u$s90,1 por MWh, una baja de 42,9% respecto de agosto. Igual, sigue la incógnita de siempre: si el costo baja, ¿cuánto tarda en sentirse de verdad en la factura del vecino?

