La elección de medio término en Estados Unidos dejó un sacudón político que se sintió lejos, pero pegó de lleno en los mercados. Con Donald Trump sin chances de reelección, los demócratas quedaron con el control de ambas cámaras y cambió el tablero.
¿La primera reacción? Más nervios que festejo. Mientras Wall Street subió y los bonos del Tesoro norteamericano acompañaron, el petróleo se desplomó y los activos argentinos quedaron mirando de reojo, como quien ve venir la tormenta y no tiene paraguas.
El dato que más ruido hizo acá fue el riesgo país, que volvió a pasar los 840 puntos básicos. Para los analistas, eso refleja una mayor distancia entre los bonos de Argentina y los de Estados Unidos, justo cuando crecen las dudas sobre el respaldo financiero externo.
En ese punto aparece la pregunta del millón: ¿habrá ayuda otra vez si el Gobierno de Javier Milei la necesita? El antecedente reciente fue la intervención del Tesoro norteamericano, a cargo de Scott Bessent, para frenar al dólar antes de las legislativas. Ahora, con menos margen político, esa billetera ajena quedó en veremos.
El otro golpe viene por el lado del petróleo. Con el crudo en baja, las acciones energéticas, como YPF, pierden viento a favor y también se enfría parte del superávit comercial argentino. O sea: menos impulso para la Bolsa, menos recaudación y más preguntas que certezas. ¿Quién dijo que una elección en Washington no mueve el avispero por acá?

