Las elecciones en Brasil les movieron el piso a varios en Balcarce 50. La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva no era el escenario que esperaba el Gobierno argentino, que había mostrado su apoyo a Flávio Bolsonaro.
Por ahora, en la Casa Rosada eligieron el silencio. La frase que dejó trascender el entorno oficial fue corta y al hueso: “Hay que esperar”, mientras aguardan que Javier Milei diga qué hará públicamente.
La apuesta por Bolsonaro no apareció de la nada. Durante la campaña, el Presidente argentino ya había dejado en claro sus diferencias con Lula y usó sus redes para marcar distancia.
La tensión también creció cuando el Tribunal Supremo brasileño amplió el horario para votar. Ese cambio generó cuestionamientos de referentes ligados al bolsonarismo y también de sectores del oficialismo argentino, que siguieron la jugada con atención.
En medio de ese clima, Javier Milei compartió una publicación de La Derecha Diario que acusaba a Lula de querer alterar el resultado por la extensión del horario. Ahora, con el escrutinio ya encaminado, queda ver si el Presidente sale a poner la cara o sigue dejando que pase la tormenta, ¿no?

