La pulseada por Malvinas sumó otro capítulo con aroma a diplomacia pesada. El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, admitió que su país sigue “con interés” la ley argentina que podría sancionar a empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas.
La iniciativa, llamada Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, alcanzaría también a compañías norteamericanas. Desde el Palacio San Martín, Landau dijo que su gobierno mira el asunto, pero lo metió dentro de una reforma más amplia de las Naciones Unidas.
Del otro lado de la mesa, Pablo Quirno puso la cara por el proyecto. El canciller remarcó que el reclamo argentino sobre las islas es “innegociable” y aseguró que la norma no va contra una empresa en particular, sino que busca darle al país más herramientas.
Quirno también explicó que la Argentina quiere empujar a las compañías a elegir el continente antes que las “licencias ilegítimas” en las islas. En criollo: o hacen negocios acá, o se meten en un terreno donde Buenos Aires no piensa aflojar ni un centímetro.
Landau, por su parte, evitó entrar en la polémica por las sanciones concretas, pero dejó una frase que sonó fuerte: “Las leyes de la nación argentina es cuestión para las autoridades de la nación argentina”. Eso sí, aclaró que Estados Unidos también mira de cerca los intereses de sus empresas. ¿Diplomacia fina o aviso con moño?

