Con respaldo de aliados, el oficialismo consiguió hoy una aprobación amplia para reformar la Carta Orgánica del Banco Central. Javier Milei la había marcado como la medida legislativa “más importante” de esta etapa.
La votación terminó con 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones. Ahora el proyecto va al Senado, donde le espera otra parada brava.
La idea central es dejar firme el principio de emisión cero, con la mira puesta en la inflación. Traducido al idioma de la calle: el Gobierno quiere cerrar la canilla y que no salga más plata de la cuenta.
El debate venía picante. Santiago Pauli defendió la reforma y dijo que el Banco Central no debe ser “saqueado” ni usado como herramienta política. También sostuvo que el mal uso de la entidad la volvió una extensión del Ministerio de Economía o del Poder Ejecutivo.
Del otro lado, Itai Hagman planteó que la reforma blinda una política que no dio el resultado esperado y puso el foco en el endeudamiento de millones de personas. Miguel Ángel Pichetto y el radical Guillermo Agüero también expusieron sus diferencias sobre el rol que debe tener el organismo. ¿Se viene otro capítulo de quilombo en el Congreso?

