El juez Rodrigo Giménez Uriburu pidió meter la lupa en los movimientos de Cristina Kirchner dentro de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria. La mira está puesta en las salidas hacia la terraza y en qué tanto alcanza el monitoreo electrónico.
El magistrado del Tribunal Oral Federal 2 le ordenó a la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica que informe cada egreso registrado desde la unidad funcional. También quiere saber si el sistema permite distinguir en qué sector del edificio está la ex presidenta.
La movida judicial apareció después de que el tribunal sumara publicaciones periodísticas ligadas a otra causa. A partir de eso, Giménez Uriburu pidió datos sobre el expediente 798/2026, donde se investiga a Abel Furlán y a María Soledad Calle por presuntos delitos de defraudación por administración fraudulenta y asociación ilícita.
Ese expediente analiza un contrato entre la UOM y USEM, por el cual la empresa pasó a recibir fondos de los aportes de los afiliados del gremio. Según esas publicaciones, Calle compró un departamento en el primer piso del mismo edificio, justo debajo de la unidad donde está la exmandataria.
Ahora el juez quiere saber si, cuando Cristina Kirchner sale de su departamento, el sistema puede ubicarla en la terraza, en otro piso o en cualquier otro rincón del edificio. Porque si el monitoreo solo marca un radio general, la cosa queda medio en el aire, ¿no?

