El ministro de Economía, Luis Caputo, habló este miércoles en la Bolsa de Comercio de Córdoba y dejó un mensaje bien claro para el sector productivo: el Gobierno apuesta a la estabilidad como base para que la actividad se mueva y lleguen inversiones. En un contexto donde cada decisión económica se siente en el bolsillo y en el laburo de todos los días, el funcionario buscó llevar tranquilidad a empresarios y remarcar que el rumbo oficial va para ese lado.
“Nuestro modelo de estabilidad y previsibilidad ayuda a todas las industrias”, sostuvo Caputo, al defender la gestión de Javier Milei. También dijo que la Argentina fue “arrasada” por gobiernos anteriores y que ahora se está “arreglando la situación económica” para sentar bases duraderas.
En ese mismo encuentro, el ministro adelantó que podría venir un proyecto enorme dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Según dijo, entre los RIGI aprobados “va a venir alguno que otro RIGI por hasta USD 50.000 millones”, una cifra que, si se concreta, puede mover fuerte a la economía y también a toda la cadena de proveedores y servicios.
La visita de Caputo a Córdoba cerró una semana cargada de actividad oficial en esa provincia. La jornada fue abierta por Guido Sandleris, mientras que el lunes también había tenido presencia institucional la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Durante su exposición, el ministro también respondió de manera indirecta a Axel Kicillof, que había acusado al Gobierno nacional de “robarse” recursos del impuesto al combustible y de generar un “abandono sin precedentes” en las rutas nacionales. Caputo contraatacó con críticas a las gestiones kirchneristas por la obra pública y dijo que entre 2012 y 2023 se gastaron “casi 15 puntos del PBI”, pero que la construcción igual cayó 1%.
Además, vinculó ese período con la caída de otros sectores y afirmó que la industria retrocedió 10%, el comercio 3% y la construcción 1%. En su lectura, la plata no se tradujo en mejoras reales para la producción ni para la infraestructura que termina usando la gente todos los días.
Más adelante, Luis Caputo se metió de lleno en la interna peronista y apuntó otra vez contra Axel Kicillof. “El kirchnerismo no vuelve a gobernar nunca más”, lanzó, al pedirle al empresariado que no frene decisiones por miedo a un cambio de rumbo político.
También ironizó sobre el lugar del gobernador bonaerense dentro de su propio espacio y habló del llamado “riesgo kuka”, al sostener que la oposición busca generar temor para que la economía no crezca. En esa línea, insistió en que la confianza es clave para que haya inversiones y movimiento económico.
En otro tramo, el ministro habló del impacto del “corralito” y del miedo que todavía arrastran muchos ahorristas. Dijo que la gente sigue perdiendo plata por no llevar sus dólares al banco y remarcó que el Gobierno busca dar garantías para que no se repitan viejas crisis.
Sobre el final, Caputo afirmó que el futuro económico debe quedar en manos de la gente y no de los políticos, y prometió un escenario favorable para las inversiones privadas durante los próximos 30 años. Su discurso coincidió con una jornada movida en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo consiguió dictamen para el proyecto de Inocencia Fiscal II y avanzó en la discusión de la reforma de la carta orgánica del Banco Central.

