La Asociación de Trabajadores del Estado se plantó en la Quinta de Olivos contra el plan de retiros voluntarios del Gobierno. La movida se hizo mientras Javier Milei estaba en España.
La protesta arrancó en Av. Maipú 2718, en el partido de Vicente López, y desde ahí marcharon hasta la residencia presidencial a las 17. El gremio rechazó un programa que, según denunció, alcanza a más de 20.000 empleados estatales.
Además, ATE puso la lupa sobre el crédito de 300 millones de dólares pedido al Banco Interamericano de Desarrollo para financiar la medida. Rodolfo Aguiar, titular del sindicato, dijo que no puede haber “un solo estatal” que se adhiera a ese plan.
El programa fue oficializado por el decreto 1203/26 y fija que quienes se sumen no podrán volver a la Administración pública nacional durante 8 años. Ahí está una de las claves del enojo: no es una salida con puerta giratoria, justamente.
Aguiar también apuntó contra la pérdida del poder adquisitivo, las paritarias por debajo de la inflación y los despidos. En su descargo, habló de un Estado que se achica y de funciones que podrían terminar tercerizadas. ¿Se viene otro capítulo de esta pelea?

