Argentina y Chile avanzaron con una movida que puede cambiar el mapa minero de la cordillera. Recomendó Protocolos Adicionales Específicos para Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, tres proyectos parados justo en la frontera.
La idea se apoya en el Tratado de Integración y Complementación Minera que une a ambos países. Con esos protocolos, buscan ordenar la exploración, la infraestructura y la circulación en la zona limítrofe, para que el trabajo no quede trabado en el filo de la montaña.
El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, le puso tono de oportunidad grande al asunto. Dijo que Argentina puede formar parte de la región que generará más de la mitad del cobre del mundo, y que en diez años hay que haber aprovechado esa chance.
¿Y qué proyectos entran en la jugada? Vicuña reúne el yacimiento Josemaría, en San Juan; Tamberías, del lado chileno; y el depósito Filo del Sol, que cruza ambos países. NexoAndino incluye Lunahuasi y Los Helados, mientras que FiloSur apunta a coordinar la exploración dentro del Distrito Vicuña.
Todo esto cae en un momento de fuerte interés por el cobre y con nuevos anuncios de inversión sobre la mesa. Desde el Gobierno creen que la coordinación con Chile puede acelerar obras, sumar proveedores locales y abrir más laburo calificado en San Juan. Si la cordillera deja de poner tantos palos, el cobre puede arrancar con viento a favor, ¿no?

