Lo que pasó en Sumampa dejó a todos con la boca abierta. Un sacerdote fue demorado después de atropellar con su camioneta a tres jóvenes que iban en moto y seguir de largo, sin frenar a asistirlos.
El hecho ocurrió el lunes por la noche, en la esquina de la ruta provincial 1 y la avenida Nuestra Señora de la Consolación, en Santiago del Estero. Los chicos volvían de jugar un partido de pádel y de visitar a un amigo que estaba enfermo.
Según contaron, cerca de las 22 una camioneta blanca intentó sobrepasarlos. Primero rozó una moto y después embistió a la otra, haciendo que los ocupantes cayeran sobre el pavimento. Los tres terminaron con golpes y distintas lesiones.
La escena generó preocupación entre las familias del lugar. “Cuando vi a mi hijo con la cara ensangrentada me asusté mucho”, contó Cristian Galván, padre de uno de los adolescentes. Fue él quien también explicó que los chicos pudieron dar algunos datos del vehículo, entre ellos que tenía una cruz o un rosario en la parte trasera.
Con esa pista, la denuncia se radicó cerca de las 23.30 en la Comisaría Comunitaria N° 33 de Sumampa y empezó la búsqueda de la camioneta. Finalmente, el vehículo apareció en Pinto, a casi 100 kilómetros del lugar del choque.
Allí identificaron al conductor como Miguel Espíndola, un sacerdote conocido en la comunidad. Según se informó, dijo que no se había dado cuenta del impacto porque iba con la música a un volumen muy alto.
La fiscal Fernanda Vittar ordenó un control de alcoholemia y dispuso el secuestro de la camioneta para seguir con la investigación. Espíndola quedó demorado durante algunas horas de manera preventiva y después recuperó la libertad.
Más allá del susto, los tres jóvenes están fuera de peligro. Siguen con dolor y algunas lesiones, pero no revisten gravedad, algo que llevó alivio a sus familias y a todo el entorno de Sumampa.
Ahora la Justicia busca establecer cómo fue exactamente el accidente y qué responsabilidades le caben al conductor.

