La investigación por el accidente aéreo en Ischigualasto sigue dando vueltas y, por ahora, no cierra por ningún lado. La Unidad Fiscal San Juan informó que todavía no se estableció una causa determinada del siniestro que dejó siete muertos el 29 de julio.
El caso tramita en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos, con el fiscal general Francisco Maldonado y la auxiliar fiscal Mariana Gauto Baloc. La mira está puesta en reconstruir la trayectoria de la aeronave y entender qué pasó en ese vuelo que terminó en tragedia.
Hasta ahora hubo inspecciones, rastrillajes, peritajes sobre el helicóptero, autopsias, entrevistas a testigos y análisis de dispositivos electrónicos. También se sumó documentación técnica, aeronáutica y meteorológica, porque acá nadie quiere dejar un cabo suelto.
El siniestro ocurrió en la zona de Quebrada de la Chilca, cuando brigadistas y funcionarios de la provincia iban rumbo a San Agustín de Valle Fértil para una capacitación sobre manejo del fuego. La aeronave era un Bell Helicopter 412 EP, matrícula LV-KGR, propiedad de JASFLY S.A., contratada por la AFE para el SNMF.
Además, el 14 de agosto hubo un nuevo rastrillaje y el 9 de septiembre se pidió autorizar el envío del registrador de vuelo a la NTSB, en Estados Unidos, para intentar recuperar datos. Con tanto peritaje en marcha, la causa sigue abierta y la pregunta es la misma: ¿qué fue lo que pasó ahí arriba?

