Una consulta por un auto publicado terminó en un manso intento de estafa por WhatsApp. La jugada arrancó con una charla amable y siguió con pedidos raros que hicieron ruido enseguida.
La mujer contó en redes que había subido el vehículo a Mercado Libre. Desde ahí la contactó un hombre que dijo tener una discapacidad y que no podía acercarse hasta el lugar.
Después vino la parte más pintoresca del cuento, si no fuera tan trucha: el supuesto comprador dijo que su esposa iba a ver el auto, pero antes quería una videollamada. También pidió activar la función de compartir pantalla porque, según él, usaba un iPhone y ella un Xiaomi.
Cuando la vendedora no aceptó, el hombre insistió con otro paso clave: le pidió un código que le había llegado al teléfono. “Para sincronizar las cámaras, pasame el código que te llegó”, fue el mensaje que, según relató ella, recibió en ese momento.
Ahí se prendió la alarma. La mujer entendió que podían estar buscando meterse en su cuenta de WhatsApp, cortó la charla y bloqueó al contacto. Una de esas veces en que el olfato salva más que cualquier tutorial, ¿no?

