Un control de rutina en el Servicio Penitenciario de San Juan terminó con una jugada floja de papeles: un visitante intentó pasar un celular oculto en el zapato, pero el escáner lo cazó al toque.
La cosa pasó durante la revisión de ingreso a las visitas. Cuando la persona avanzó por la sala de inspección, el operador vio en la pantalla una imagen rara, compatible con un aparato electrónico.
Ahí nomás avisó al personal de requisa, que metió mano y revisó todo con más detalle. En el calzado encontraron un paquete envuelto en nylon, una maniobra bastante conocida para tratar de saltear los controles.
Adentro había un teléfono celular en funcionamiento, una batería adicional y una sustancia vegetal con características compatibles con estupefacientes. Todo quedó a disposición de las autoridades para las pericias correspondientes.
Desde el penal remarcaron que el trabajo combinado entre la tecnología y el personal es clave para cortar estas maniobras antes de que entren a los sectores de alojamiento. Y sí, esta vez el truco quedó picando en la puerta, ¿no?

