Un llamado al 911 por presuntas detonaciones armó el bardo en Chimbas y terminó con un hombre detenido. Lo corrieron apenas unos metros, pero llevaba una pistola calibre 9 milímetros y dos cargadores en una bandolera.
Todo pasó el 5 de agosto, cerca de las 10:28, en Villa Juan XXIII. Personal policial motorizado fue hasta la zona de avenida Benavides y calle Chacabuco, después de que vecinos avisaran sobre posibles disparos.
Cuando los efectivos llegaron, vieron a Maximiliano Ariel Pelayes Sánchez. Al notar a la Policía, salió corriendo, pero la escapada duró poco y lo interceptaron en la esquina de avenida Benavides y calle 1.º de Julio.
Según la investigación, el hombre llevaba una bandolera beige de la marca Puma y él mismo dijo que adentro tenía un arma y dos cargadores con municiones. Al revisar, los policías encontraron la pistola, los cargadores y una bolsa con pequeños envoltorios que, en principio, aparentaban contener cocaína.
Después intervino personal especializado en drogas ilegales y el arma quedó secuestrada para las pericias. La causa estuvo a cargo del fiscal Fernando Bonomo, con la asistencia de la ayudante fiscal Liliam Mari, y el acusado cerró un juicio abreviado con tres meses de prisión condicional. El arma será destruida, y la pregunta queda picando: ¿quién sale a pasear con una 9 milímetros como si nada?
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