La madrugada del jueves arrancó con un susto de aquellos en Capital. Un hombre de 45 años volvió a su casa y, cuando estaba por cerrar el portón, aparecieron tres encapuchados con un revólver.
Según fuentes policiales, uno de los tipos le apoyó el arma en la cabeza y otro alcanzó a meterse en la vivienda. El ataque ocurrió en avenida Alem, mientras el vecino todavía estaba acomodándose después de dejar a su pareja en el trabajo.
La cosa no pasó a mayores porque el hombre empezó a gritar pidiendo ayuda. Ese bardo alertó a varios vecinos, que salieron a ver qué estaba pasando y les arruinaron el plan a los atacantes.
Los asaltantes terminaron escapando en un Fiat Cronos blanco y se fueron con las manos vacías. La Policía informó que la víctima no sufrió lesiones y que no lograron llevarse objetos de valor.
Ahora la UFI de Delitos contra la Propiedad investiga el hecho como una tentativa de robo agravado por el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en banda. La pregunta queda picando: ¿qué iban a hacer si nadie escuchaba los gritos?
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