La causa por la muerte de Camila Vechiarello en Calingasta ya tomó un rumbo fuerte: la Justicia la investiga como posible femicidio. El fiscal de la UFI Delitos Especiales, Adolfo Díaz, aclaró que todavía quedan datos por chequear, pero los indicios vienen marcando el camino.
Según explicó, al llegar al lugar encontraron a una mujer sin vida en el departamento donde vivía con su pareja, que quedó detenida. En criollo: el caso arrancó con un julepe importante y ahora la fiscalía intenta armar la película completa, sin apurarse de más.
Uno de los puntos que todavía falta cerrar es el vínculo entre ambos. Hay testimonios que señalan que eran marido y mujer, pero la Justicia aún espera el acta de matrimonio para confirmarlo de manera formal. Ese papel va a ser clave para encuadrar la figura legal dentro del artículo 80 del Código Penal.
Díaz también remarcó que, por ahora, no aparecen denuncias previas ni prohibiciones de acercamiento entre la víctima y el detenido. Tampoco surgieron, según dijo, discusiones escuchadas por vecinos en los días anteriores, aunque sí hay pruebas reunidas desde las primeras horas de la investigación.
En paralelo, el fiscal confirmó que Camila Vechiarello y Carlos Riveros estaban vinculados al curso de ingreso a Gendarmería. Ella seguía como aspirante y él habría quedado afuera del proceso, mientras la causa sigue esperando la audiencia de formalización. ¿Qué termine pesando más: los testimonios, las pruebas o el papel que falta?

