La causa por el femicidio de Gemma Álvarez volvió a mover el avispero en San Juan. Del otro lado del expediente, la defensa de Matías Marín intenta dar vuelta el año de prisión preventiva, mientras la familia de la joven ya organiza una movilización para que no haya ningún beneficio para el acusado.
La defensora Filomena Noriega impugnó la decisión del juez de Garantías Sergio López Martí, que había ordenado un año de prisión preventiva para Marín, imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Ahora, la discusión pasará al Tribunal de Impugnación, que deberá definir si la medida sigue igual, se modifica o queda sin efecto.
En ese planteo, la defensa podría apoyarse en el estado de salud de Marín. Antes de ser detenido, habría intentado quitarse la vida y fue encontrado en Villa Obrera con cortes en ambas muñecas. Además, durante la audiencia de formalización dijo sentirse mal y se hizo un cuarto intermedio para que pudiera recuperarse.
Con ese panorama, no se descarta que la defensa pida una alternativa al encierro en el Servicio Penitenciario Provincial, como una prisión domiciliaria. Esa posibilidad es la que encendió la reacción de los allegados de Gemma, que no quieren saber nada con una salida del Penal de Chimbas.
Por eso, la familia prepara una marcha frente a Tribunales junto con organizaciones sociales y feministas. El reclamo va derecho al hueso: que Marín siga preso y que la condena sea la máxima. Griselda Álvarez, madre de Gemma, viene siguiendo la causa de cerca y ya se presentó varias veces en Tribunales para interiorizarse sobre el avance del expediente y aportar su testimonio.
La querella, representada por la abogada Fabiana Salinas, también dejó clara su postura. Aunque hoy no está en discusión un juicio abreviado, la familia sostiene que la acusación debe apuntar a la pena más alta posible.
Según la Fiscalía, Marín persiguió a Gemma cuando iba a trabajar en moto, la encerró con un auto hasta hacerla caer y después bajó para atacarla con un arma blanca. La reconstrucción preliminar del fiscal Nicolás Schiattino, con el apoyo del ayudante fiscal Rodrigo Cabral, indica que le habría dado 31 puñaladas.
Los gritos de Gemma fueron escuchados por un policía que estaba en una planta transformadora cercana. El agente hizo un disparo disuasorio al aire y, después de eso, el agresor escapó.
La joven ya había denunciado a Marín por violencia de género el 1 de julio, ante la UFI CAVIG. La pareja llevaba un tiempo separada después de más de una década de relación y tenía una hija en común de 11 años.
Tras el ataque, Marín estuvo prófugo durante varias horas hasta que lo encontraron en Villa Obrera. Tenía lesiones en ambas muñecas y recibió asistencia médica antes de ser trasladado a Tribunales. Incluso, vecinos que lo reconocieron como sospechoso intentaron agredirlo, por lo que hubo que reforzar el operativo.
Ahora la causa entra en otra pulseada: la defensa busca una salida al encierro y la familia de Gemma prepara una marcha para exigir exactamente lo contrario. La decisión del Tribunal de Impugnación será clave para saber si Marín sigue detenido como hasta ahora o si cambia su situación procesal.

