Un control de rutina en Sarmiento terminó con un hallazgo de esos que dejan a cualquiera mascando bronca: una moto que andaba por la calle con pedido de secuestro desde 2017.
El operativo lo hizo la Policía Caminera, a través del D-7, sobre una Yamaha Crypton sin patente visible. La frenaron en medio del control vehicular y, cuando miraron los números de motor y cuadro, saltó la sorpresa.
La moto tenía un pedido de secuestro emitido el 25 de julio de 2017, solicitado por la Comisaría 13ra y vinculado al entonces 1er Juzgado de Instrucción. O sea, casi una década dando vueltas como si nada.
En ese momento la conducía un joven de 22 años, de apellido Molina, con domicilio en Sarmiento. Ante la irregularidad, los efectivos secuestraron el rodado y dieron intervención a la Unidad Conclusiva de Instrucción.
Ahora seguirá el camino legal correspondiente. La moto, por lo menos, ya no sigue de gira por el departamento, ¿no?

