Una obra en construcción de los Testigos de Jehová, en Sarmiento, quedó hecha un bardo después de un robo durante la noche. Cuando el encargado llegó este miércoles a la mañana, se encontró con la peor sorpresa.
Los delincuentes habrían trepado el cierre perimetral y después forzaron los barrotes de hierro de una ventana. Con ese camino abierto, se metieron al predio y revisaron todo con tiempo, como si estuvieran buscando algo bien puntual.
Del interior del Salón del Reino, sobre calle Barboza, entre José Ares e Islas Malvinas, se llevaron una batería de 20 voltios, dos cargadores, un rotomartillo, un taladro inalámbrico, dos amoladoras y una amoladora industrial, según detallaron voceros del caso.
También cargaron un nivel láser, una cinta métrica, un cinturón reforzado y otros elementos de trabajo. Y para que no quede rastro fácil, arrancaron tres parlantes y tres cámaras de vigilancia instaladas afuera, así que encima se llevaron parte de las pruebas. ¿Qué más querían, la llave del lugar?

