Una moto 110 quiso pasar como si nada por Rawson, pero el control le cortó el verso. Terminó secuestrada porque el cuadro y el motor tenían pedidos de captura por robo.
El procedimiento lo hizo la Sección Sustracción de Automotores y Autopartes D-5 en el cruce de Lemos y Cecilio Ávila. Ahí notaron que la patente no iba de la mano con la moto que tenían enfrente.
Cuando entrevistaron al conductor, un hombre mayor de edad, mostró una foto de la cédula del vehículo. Pero al chequear el dominio en el sistema, la cosa no cerró por ningún lado.
Con autorización del poseedor, revisaron las numeraciones del cuadro y del motor. El cuadro pertenecía a una Gilera Smash con pedido de secuestro desde el 18 de julio de 2024, por un robo con intervención de la UFI Delitos contra la Propiedad.
Y el motor tampoco zafó: tenía otro pedido de secuestro vigente desde el 23 de enero de 2023, por robo agravado. Con esos datos, y por disposición del Ministerio Público Fiscal, la moto fue llevada a la Central de Policía. ¿Una 110 con doble prontuario? Tremendo combo.

