La madrugada del jueves arrancó con un susto grande en Chimbas, pero terminó con alivio. Un bebé de un mes se ahogó con leche y la respuesta policial fue a puro reflejo.
Todo pasó a la 1:15, cuando una joven madre, de apellido Segovia, llegó desesperada a la Unidad Operativa Mariano Moreno. Golpeó la puerta y pidió ayuda porque su hijo no respiraba.
La agente Mónica Sánchez tomó al bebé de inmediato y empezó con las maniobras de Heimlich. La criatura no reaccionaba, así que la urgencia se puso seria de verdad.
Después llegaron la cabo primero Jessica Garay, el cabo César Balmaceda, el cabo Leandro Cuenca y el agente Sergio Conejero. Como no había tiempo para esperar una ambulancia, Garay subió al recién nacido al patrullero y salieron a fondo hacia el Centro de Salud Báez Laspiur, con otro móvil de la Comisaría 17ma atrás.
En pleno viaje, la policía siguió con masajes de reanimación y primeros auxilios sobre el pecho del bebé. Y ahí apareció el alivio: el nene lloró, volvió a respirar y llegó al centro médico fuera de peligro, donde quedó en observación. Una noche que empezó torcida y terminó con todos respirando otra vez, ¿no?

