La Justicia sanjuanina tiene bajo la lupa al menos cuatro causas por extorsión. El libreto se repite: buscarle el punto débil a la víctima y apretarla para sacar plata a cambio de silencio.
Los expedientes están en manos de la UFI de Delitos Especiales. En el lote hay una condena firme, dos imputaciones en investigación y una causa que todavía espera juicio.
Agustín Nicolás Silva, de Rawson, fue condenado a tres años de prisión condicional por chantajear a dos hombres que conoció por la aplicación Grindr. En uno de los casos, la pesquisa dice que encerró a un hombre en su casa el 5 de agosto y no lo dejó salir hasta que le transfirió $70.000.
Después, según la investigación, siguió pidiendo más dinero con la amenaza de difundir conversaciones privadas. Así, el monto habría trepado a $260.000. La condena fue por privación ilegítima de la libertad y chantaje.
Las otras tres causas también muestran un mismo patrón, pero con escenarios distintos. Figuran una amistad de años, fotos íntimas, videos privados y hasta una supuesta denuncia por abuso sexual como herramientas de presión. La Justicia sigue el hilo, porque cuando el apriete cambia de cara, el problema sigue siendo el mismo: ¿quién quiso cobrar con miedo?

