Un hombre de 30 años, de apellido Olmos, fue condenado por la Justicia sanjuanina tras ser hallado responsable de abusar sexualmente de una adolescente de 15 años y pedirle imágenes íntimas.
La historia empezó a moverse el 25 de agosto, cuando la madre de la chica descubrió que ella mantenía en secreto una relación con el acusado. Al hablar con su hija, supo que venían viéndose desde hacía varios meses y que habían mantenido relaciones sexuales.
Después, la familia revisó el teléfono de la adolescente y encontró fotos íntimas que, según la investigación, habían sido solicitadas por Olmos. Ahí se armó el expediente y la UFI ANIVI metió mano con el secuestro de dispositivos y otras medidas.
Durante el proceso, profesionales de la psicología evaluaron a la joven y detectaron un cuadro emocional delicado. En el juicio abreviado, Olmos admitió los hechos y la jueza de Garantías Celia Maldonado le impuso tres años de prisión de ejecución condicional.
Como si fuera poco, también deberá cumplir reglas de conducta y tiene prohibido acercarse a la víctima. Un caso serio, de esos que no dejan margen para el verso, ¿no?

