Compró un iPhone 15 Pro Max para regalarle a su madre y el celular le hizo una jugada de las que caen pesadas: dejó de funcionar a las pocas horas.
Después de reclamar sin respuesta, el caso fue a la Justicia y el comercio de telefonía de La Plata terminó condenado a devolverle los USD 1.330 y a pagar una multa de $2 millones.
Todo arrancó el 7 de agosto de 2024, cuando un joven de 24 años compró el equipo en efectivo. Según contó en la demanda, el teléfono fue revisado y encendido en el local antes de entregárselo.
Pero la alegría duró poco. Después de transferir los datos y configurar las aplicaciones, el aparato se quedó sin batería y no volvió a prender cuando lo conectaron a la corriente.
El comprador y su madre volvieron al comercio para pedir una solución. Les dijeron que dejaran el equipo y regresaran unas tres horas después, pero al volver les avisaron que no había arreglo y que debía ir a garantía.
Ahí empezó el tire y afloje. El cliente pidió que le devolvieran la plata, pero aseguró que el comercio no aceptó, y además cuestionó que no le dieran una factura o comprobante útil para reclamar ante Defensa del Consumidor.
Un punto clave fue la consulta del número de serie en la web oficial del fabricante. Según sostuvo el demandante, el teléfono figuraba como activado antes y con garantía vencida el 6 de agosto de 2024, un día antes de la compra.
La jueza del Juzgado en lo Civil y Comercial n.º 23 de La Plata tuvo por acreditada la operación y ordenó la restitución del dinero con intereses desde esa fecha. También aplicó la sanción por daño punitivo, porque entendió que la respuesta del comercio fue floja y lo obligó a litigar. ¿Un celular premium y un papelón premium también?

