La Brigada de Investigaciones Central le puso el punto final a la andanza de Alejandro Suárez, de 34 años, más conocido como el “Cascarita”. Lo atraparon después de una seguidilla de robos en casas de Trinidad, en Capital.
Según fuentes policiales, el hombre es oriundo del Barrio Arrayanes, en Rivadavia. La investigación venía siguiendo varios escruches, ese robo que se hace cuando no hay nadie en la vivienda y el ladrón entra como si fuera dueño de casa.
Los pesquisas lograron juntar pruebas y hasta contaban con un video clave. En esas imágenes se lo ve llevándose una bicicleta y otras pertenencias de una vivienda, sin demasiado pudor y con la tranquilidad de quien cree que no lo mira nadie.
Con el cerco armado, los efectivos fueron a su domicilio y secuestraron el botín que lo compromete en las causas. La detención no salió prolija: Suárez se puso violento e intentó agredir a los policías, por lo que tuvieron que reducirlo por la fuerza.
El apellido ya sonaba en el ambiente policial por un episodio fuerte del 9 de julio en la Comisaría 5ta de Santa Lucía. Allí, mientras el agente Eduardo Zárate se acercaba a llevarle la merienda, el detenido lo golpeó y le arrojó una infusión hirviendo en el cuello.
Después de ese ataque, hubo otro forcejeo con el personal y también resultó lesionado el agente Villafañe. Ahora, Suárez quedó alojado en los calabozos de la División Delitos y a disposición de la UFI Delitos contra la Propiedad, mientras en Trinidad respiran un poco más tranquilos. ¿Se terminó la racha o todavía queda hilo en el carretel?

