Un episodio bravo sacudió a Neuquén: un motociclista atropelló a Armando Nicolás Quirulef, de 70 años, y se fue como si nada. El jubilado quedó tirado en la calle y murió dos días después.
Todo pasó el 5 de octubre, cerca de las 00:35, en la esquina de Catriel y Ruca Choroy. Las cámaras mostraron que Quirulef esperó a que pasaran varios autos antes de cruzar, pero una moto que venía rápido lo embistió desde la derecha.
Después del golpe, el conductor se levantó, se sacó el casco y dejó la moto ahí nomás. El rodado quedó debajo de un auto estacionado, mientras la víctima seguía inmóvil en el piso. Un rato más tarde volvieron dos jóvenes en otra moto, pero en vez de ayudar, quisieron llevarse el vehículo accidentado.
Ahí apareció el dueño de un comercio de la esquina, que salió a frenar la movida y pidió esperar a la Policía. Pero la cosa se puso pesada: un grupo de unas diez personas, señaladas por la familia como allegadas del motociclista, llegó al lugar y empezó a increparlo.
El comerciante terminó refugiado dentro de su local, mientras le rompían los vidrios e intentaban forzar la puerta. La Policía llegó 18 minutos después del accidente y la ambulancia, unos minutos más tarde. Mientras tanto, la familia de Quirulef reclama respuestas por el abandono y por la falta de identificación de los presentes. ¿Y el responsable? Todavía sigue sin aparecer.

