La noche del miércoles se puso espesa en el barrio Teresa de Calcuta, en Pocito. Un chofer de Uber, que manejaba un Toyota Etios, fue asaltado por dos menores.
Le sacaron el celular y las llaves del auto, y después la cosa quedó picando. La víctima alcanzó a pedir ayuda a un transeúnte, que avisó enseguida a la Policía.
Con esa alerta, se armó un operativo cerrojo con personal de la Departamental, el Comando Radioeléctrico Sur, la Motorizada II, la Unidad Operativa Pocito Este y la Casilla Rodas. Todo se movió rápido para dar con los sospechosos.
Cuando los uniformados entraron al complejo habitacional, los menores intentaron desprenderse de lo robado y tiraron las llaves debajo de un vehículo. Pero ahí apareció el otro capítulo del bardo: vecinos empezaron a tirar piedras contra los efectivos.
Pese al hostigamiento, la Policía logró controlar la situación. El saldo fue de 10 personas aprehendidas por entorpecer y atacar a los uniformados, mientras que los dos menores quedaron a disposición de la Justicia de Menores. ¿Una noche tranquila en Pocito? Para nada.

