Lo que parecía un viaje más terminó en flor de bardo. La Brigada de Investigaciones Norte detuvo a Ponce, de 41 años, acusado de asaltar a choferes de Uber con la modalidad de falso pasajero.
Según la pesquisa, el hombre se subía al auto, pedía el traslado y después sacaba ventaja para robarle al conductor. Tras varias denuncias, los investigadores lo fueron siguiendo el rastro y lo terminaron identificando.
Primero allanaron su domicilio ayer, pero no lo encontraron. Entonces montaron vigilancia en la casa de una hermana, donde finalmente lo atraparon sin margen para otra escapada.
Y acá viene la parte más insólita del caso: al momento de la aprehensión, Ponce estaba con la peluca que usaba para cometer los asaltos. El elemento quedó secuestrado como prueba, mientras la causa sigue abierta para ver si aparece ligado a otros hechos parecidos.
Por ahora, quedó a disposición de la Justicia. Una historia de viaje corto, disfraz largo y final bastante cantado, ¿no?

