Los vinos de baja graduación y sin alcohol empiezan a hacerse un lugar en la Argentina. Todavía son una categoría chica, pero algunas bodegas ya se subieron a esa ola y otras preparan sus lanzamientos.
El movimiento no es menor: un estudio encargado por el Fondo Vitivinícola Mendoza y realizado por Worldpanel by Numerator estimó que entre 4 y 4,4 millones de hogares argentinos miran con interés estas opciones. O sea, el negocio todavía está en pañales, pero ya asoma con fuerza.
Nieto Senetiner fue una de las bodegas que abrió la cancha con un Brut 0%. Después sumó Chardonnay, Malbec Rosé y Malbec-Pinot Noir, con versiones de espumante, blanco, rosado y tinto ligero.
“Vemos cada vez más interés, curiosidad y apertura por parte de los consumidores”, dijo Delfina D'Alessandro, gerente de Marketing de la compañía. Según explicó, la recepción del lanzamiento confirmó que hay demanda concreta, aunque todavía falta que más gente pruebe este tipo de productos.
En Mil Demonios ven algo parecido. Desde la firma señalaron que los primeros en elegir estos vinos suelen ser jóvenes, sobre todo de entre 20 y 30 años, y personas que quieren acompañar una comida o un momento cotidiano sin alcohol. El dato que queda picando es claro: para algunos bodegueros, esto no viene a reemplazar al vino de siempre, sino a sumar otra ronda de opciones, ¿quién dijo que la copa tenía una sola versión?

