El presidente Javier Milei mira de cerca las elecciones de Brasil de este domingo 4 de octubre y banca al derechista Flávio Bolsonaro. Pero en la cocina del Gobierno hay quienes ven un problema: un triunfo del brasileño podría complicarle la película regional.
Un funcionario lo dijo sin vueltas: Milei “es genuino” en su deseo de que Brasil cambie. Según esa mirada, el Presidente cree que el vecino del norte tiene que acompañar ese giro y no quedarse mirando desde la tribuna.
El punto fino aparece adentro de la propia administración libertaria. Algunas voces creen que, si gana el hijo de Jair Bolsonaro, Milei podría quedar con menos margen para plantarse como referencia de la derecha latinoamericana, justo cuando también busca ser un interlocutor fuerte de Donald Trump.
Desde su entorno aseguran que el Presidente siguió la campaña brasileña al detalle y que el escenario ya cambió bastante. “Ya llegar al balotaje es un triunfo para Flávio”, deslizaron, y remarcaron que Milei puso el cuerpo para que le vaya bien.
Las encuestas vienen parejas y, si nadie supera la mitad de los votos válidos, habrá segunda vuelta el 25 de octubre. Con los primeros resultados en la mira, en Casa Rosada no descartan incluso una visita de apoyo si se abre ese camino. ¿Y la relación con Lula? Sigue en uno de sus momentos más tensos, con la diplomacia entre Argentina y Brasil todavía bastante fría.

