El litio viene con viento a favor, pero Luis Lucero dijo que no es magia ni sorteo. Para el secretario de Minería de la Nación, el salto del sector se explica por tres patas bien concretas: liderazgo político, confianza empresarial y una macroeconomía con reglas claras.
Lo planteó en el Seminario Litio en Sudamérica de Panorama Minero, en San Salvador de Jujuy. Ahí sostuvo que Argentina pasó de tener potencial minero a mostrar inversiones, nuevas operaciones y más exportaciones.
Lucero mostró números que vienen subiendo como escalera. La capacidad instalada de carbonato de litio equivalente pasó de 18.000 toneladas anuales en 1997 a 80.000 en 2023, y la proyección oficial llega a 275.000 en 2026.
Después, el funcionario puso la lupa en el mapa político. Dijo que Jujuy, Salta y Catamarca armaron una agenda común con la Región del Litio y la Mesa del Litio, algo que, según remarcó, fue clave para ordenar la cancha.
El otro punto fue la confianza de los inversores y un esquema económico previsible. En ese combo metió al RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, como una herramienta para proyectos que necesitan mucha plata y paciencia, de esas que no se resuelven de un día para el otro. Y dejó una idea clara: si se sostienen esas condiciones, el litio puede seguir creciendo sin aflojar, ¿o ya se viene el próximo empujón?

