El papa León XIV va a consagrar el cáliz con un vino de misa hecho íntegramente en Luján de Cuyo. Sí, un producto mendocino terminó en una ceremonia que se va a mirar desde medio mundo.
La confirmación es para la celebración central del miércoles 11 de noviembre, a las 10:00, frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, en la provincia de Buenos Aires. Además, las autoridades eclesiásticas evalúan usarlo también en las misas que el pontífice encabezará en Córdoba y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El vino sale de la tradicional y centenaria Bodega Cabrini, que elabora cerca de 70.000 litros anuales de este producto litúrgico. “Que la máxima autoridad de la Iglesia elija nuestro vino es un orgullo inexplicable”, dijo el enólogo Hugo Cabrini, uno de los propietarios.
La historia no empezó ayer ni por casualidad. La receta se empezó a perfeccionar en 1939 por iniciativa de Guillermo Cabrini, integrante de la segunda generación familiar y sacerdote salesiano. Después, el vínculo siguió creciendo: en la década de 1950 recibieron una carta de bendición y agradecimiento del Papa Pío XII.
Y hay más: en el año 2000, durante el Jubileo, el Papa Juan Pablo II ofició una misa en Roma usando este mismo vino cuyano. Tradición, fe y laburo de bodega, todo en la misma botella. ¿Quién dijo que un vino no podía viajar tan lejos?

