La inflación afloja, pero el bolsillo todavía no respira tranquilo. Los precios siguen para arriba, los alimentos aprietan y el consumo masivo no levanta cabeza. En los negocios de barrio, la escena ya se conoce: compras más chicas, cambio de marcas y el fiado otra vez en la conversación.
El combo trae dos problemas bien argentinos: los precios no terminan de bajar el ritmo y el poder de compra sigue flaco. Las consultoras creen que la inflación se va a mover cerca del 2% mensual hasta fin de año, mientras las ventas muestran que la mejora, por ahora, no aparece.
En septiembre, el Índice de Precios al Consumidor subió 1,9%, después del 1,7% de agosto. Para octubre, las primeras estimaciones privadas hablan de un registro parecido, entre 1,8% y 2%. El dato oficial lo va a difundir el 12 de noviembre el Indec.
Los alimentos siguen siendo el termómetro más sensible. Según LCG, en la tercera semana de octubre subieron 0,5% y ya acumulan siete semanas seguidas en alza. Las bebidas lideraron con 1,1%, mientras que las carnes avanzaron 0,5%; del otro lado, verduras y algunos productos dulces tuvieron bajas chicas.
La foto del consumo tampoco ayuda. Scentia marcó una caída del 1% mensual en septiembre y del 1,2% interanual en consumo masivo. En supermercados, mayoristas y autoservicios independientes hubo retrocesos, mientras kioscos, canales tradicionales y farmacias mostraron algo de aire, aunque sin cambiar el panorama general. Y cuando el mes se estira más de la cuenta, el fiado vuelve a hacer de las suyas, ¿qué otra le queda al vecino?

