La ingeniería viene sumando gente en serio, pero el mapa laboral no afloja la ceja. En Argentina, las aulas largan más profesionales, aunque las ramas que más piden las empresas siguen cortas de personal.
El primer Monitor de la Ingeniería Argentina, del Centro Argentino de Ingenieros, registró que en 2024 egresaron 8.759 ingenieros de universidades públicas y privadas. Es un aumento del 8,4% frente al período anterior, y para este año esperan pasar los 10.000 titulados.
Pero acá aparece el desfasaje, ese que deja a más de uno rascándose la cabeza. Según el informe, el 87% de las compañías consultadas cree que faltarán ingenieros en los próximos tres a cinco años, y el 61% ya prevé que necesitará contratar más.
Las especialidades más buscadas son, justamente, las que vienen con poca cosecha. En 2024, Ingeniería Eléctrica aportó 170 egresados, Petróleo sumó 63 y Minas apenas 19 en todo el país. O sea: la demanda empuja, pero la oferta no termina de ponerse las pilas.
El presidente del CAI, Pablo Bereciartua, dijo que el desafío es orientar el talento hacia las áreas que el desarrollo va a necesitar. Y mientras la matrícula crece, también cambia la foto: más mujeres se meten en estas carreras, aunque en las ramas más duras todavía tienen una presencia baja. ¿La cuenta final? Más ingenieros en general, sí; los que hacen falta para energía y minería, todavía quedan picando.

