Las crecidas del Paraná y del Uruguay ya le están metiendo presión a dos clásicos de la mesa: la carne y el arroz. En Corrientes y Entre Ríos, el agua obliga a mover hacienda y a ajustar la siembra, con la calculadora en la mano.
Del lado del arroz, los productores dicen que no habrá faltante, pero sí menos oferta y una calidad más floja. Traducido al bolsillo: el precio puede moverse, aunque sin un salto descomunal. En la carne, el efecto se va a sentir más adelante, cuando se vea cuánta hacienda zafó del agua y cuánto pasto quedó en pie.
El problema no nació en el patio de casa. Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, explicó que el agua viene “de arriba”, empujada por lluvias en Brasil y la apertura de represas aguas arriba. O sea, el río no pidió permiso y vino con todo.
Los números ya marcan el apriete. En Paso de los Libres, el Uruguay llegó a 9,14 metros y ya hubo 37 personas evacuadas. En el Paraná, frente a la capital correntina, el nivel está en 4,98 metros, pero el Instituto Nacional del Agua prevé un pico de 6 metros para el 20 de noviembre.
En las islas, donde cada año pastorean casi 500 mil cabezas entre Corrientes y Entre Ríos, muchos productores ya empezaron a sacar animales. Para apurar el trámite, trabajan con Senasa y armaron un esquema excepcional para mover la hacienda sin tanto papel de por medio. Porque cuando el agua sube, el campo no espera, ¿viste?
En el arroz también hubo que ponerse las pilas. Muchos adelantaron la siembra para esquivar las lluvias, pero igual aparecen lotes con nacimientos desparejos y rindes que podrían bajar. La superficie también viene en retroceso: para la campaña 2026/27 estiman unas 90.000 hectáreas en Corrientes, menos que las 96.800 registradas en 2025/26.
Así y todo, el dirigente fue claro: no se ve un faltante de arroz en el mercado interno. La jugada, entonces, pasa por otra parte: menos producción, más tensión en los precios y un invierno que puede quedar pesado si el agua no afloja a tiempo. El río viene marcando la cancha, y nadie se hace el distraído.

