La NOAA y el SMN prendieron la luz amarilla: el llamado “Súper El Niño” tendría más de 90% de chances de pegar fuerte en el último tramo de 2026.
No es un nombre oficial, ojo. Es una forma de hablar de una fase cálida de El Niño que podría meter mano en lluvias, temperaturas y el mapa del tiempo en el país.
El dato no es menor: el calentamiento anómalo del Océano Pacífico podría ser uno de los eventos más potentes desde 1950. Y cuando el Pacífico se mueve, acá abajo el clima no siempre se queda quietito.
¿Qué puede pasar? Más lluvias de lo normal en varias regiones, tormentas fuertes, anegamientos y crecidas de ríos y arroyos. En el campo, el exceso de agua puede ayudar a algunos cultivos, pero también complicar las labores y las cosechas.
Eso sí: no significa calor eterno ni una catarata de catástrofes aseguradas. El fenómeno puede convivir con ingresos de aire frío y hasta olas de frío, porque el tiempo siempre tiene su propio bardo.
El SMN dice que El Niño ya está activo y tiene alta probabilidad de seguir durante agosto, septiembre y octubre. Después, el seguimiento seguirá de cerca en la primavera, cuando suelen aparecer los cambios más marcados.
Para el AMBA, la preocupación pasa por lluvias más frecuentes y tormentas intensas. Para el resto del país, el impacto va a depender de cada región, así que habrá que mirar los avisos oficiales y no salir a jugarse el pellejo con el paraguas roto, ¿no?

