El Gobierno confirmó un bono de hasta $70.000 para jubilados y pensionados en noviembre. Va como refuerzo del haber mensual, que llega con la actualización por indexación.
El extra no sale por ventanilla ni pide vueltas raras: se acredita solo, junto con el pago de siempre. Eso sí, el acceso queda atado a los requisitos económicos que ratificó el organismo previsional.
Según la situación de cada beneficiario, el refuerzo puede llegar completo o en forma proporcional. O sea, no todos van a ver la misma cifra en la cuenta, pero el depósito se hace de manera automática en las cuentas bancarias de la Seguridad Social.
Con este complemento, quienes cobran la mínima van a recibir al menos $514.000 netos de bolsillo durante ese mes. Un alivio que, en tiempos de números finitos, siempre viene con olor a respiro, ¿no?

