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Aceleran tiempos

Peña empuja el gasoducto y pone al Chaco en el centro de la jugada energética

Redacción Del Sur2 min de lectura
Peña empuja el gasoducto y pone al Chaco en el centro de la jugada energética

Foto: Del Sur Diario

El Gobierno de Santiago Peña busca apurar el proyecto para traer gas desde Vaca Muerta y, al mismo tiempo, abrir la puerta a nuevas inversiones en el Chaco paraguayo. La apuesta es que haya más demanda interna, más exploración y más movimiento económico en la zona.

El Gobierno de Santiago Peña quiere meterle velocidad al proyecto del Gasoducto Bioceánico, una obra que se calcula en unos USD 2.000 millones y que apunta a estar encaminada antes de 2032, cuando Paraguay podría quedar al límite de su capacidad eléctrica.

La idea es conectar los yacimientos de Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, con los estados brasileños de Mato Grosso del Sur y San Pablo, atravesando el Chaco paraguayo. En ese recorrido aparece incluso Médanos del Chaco, un área protegida donde hay un parque nacional, lo que obligaría a cambiar la ley.

Pero la apuesta no termina en el tránsito del gas. Desde el Ejecutivo buscan que esta obra también sirva para despertar interés privado en la exploración, prospección y eventual explotación de hidrocarburos en el Chaco. En otras palabras: que el proyecto no quede solo en un tubo, sino que empuje trabajo, inversión y movimiento en la región.

El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, admitió que una de las claves para destrabar capital privado es que exista demanda asegurada. Sin consumo claro, dijo, es difícil que alguien se anime a poner plata para explorar y certificar reservas.

En paralelo, Peña y la Mesa Energética Nacional trabajan para adecuar el marco legal y armar un nuevo modelo de negocios. Según se informó, el Gobierno consiguió una inversión no reembolsable de USD 150.000 de la CAF para avanzar con esos cambios regulatorios.

La estrategia oficial también mira el impacto regional. La intención es que el gas barato y abundante de Vaca Muerta sirva como base para nuevos proyectos industriales y de generación eléctrica en Paraguay, y que eso ayude a justificar más exploración en el Chaco.

Además, el Gobierno quiere mover otra pieza en el Congreso para modificar el marco legal y ambiental y destrabar la exploración de hidrocarburos en esa zona. La discusión pasa por los derechos sobre los pozos exploratorios ubicados en Médanos, donde hasta ahora se registró el único pozo con flujo de gas natural.

La jugada de fondo es que el gasoducto y la exploración en el Chaco se potencien entre sí: una obra para mover energía y otra para encontrar reservas. Para la gente de la zona, eso puede significar más actividad, más presión sobre las reglas del territorio y una discusión que ya no es solo técnica, sino también bien concreta sobre qué futuro energético quiere construir el país.