El papa León XIV soltó un mensaje bien claro este viernes en el Palacio del Elíseo: no hay que dar la guerra por hecha. En su primer discurso ante las autoridades de Francia, pidió apostar al diálogo y a la diplomacia sin aflojar.
“Os exhorto, pues, a que nunca os resignéis ante la perspectiva de una guerra considerándola inevitable”, dijo. Y remató con una idea fuerte: que Francia trace el camino hacia una “paz desarmada y desarmante”.
También se metió con el lema francés, ese que todos conocen de memoria: libertad, igualdad y fraternidad. Para León XIV, no son palabras de adorno en una pared, sino exigencias éticas que tienen que hacerse carne en la vida pública.
El Papa pidió que la libertad crezca “en el compromiso por el bien común”, que la fraternidad alcance “a toda la humanidad” y que la igualdad se apoye en la justicia y la caridad. O sea: menos verso y más práctica, como quien dice.
Además, agradeció la cooperación entre Francia y la Iglesia Católica por los cristianos de Oriente y valoró el trabajo de asociaciones como “Ayuda a la Iglesia que sufre” y “Œuvre d’Orient”. También destacó el Fondo para las Escuelas de Oriente, que desde 2021 apoyó a más de 260 centros educativos en Oriente Medio. ¿Quién dijo que las palabras no pesan?

