Un terremoto de magnitud 7,7 golpeó la costa de Indonesia este sábado a la madrugada y dejó un saldo de al menos 38 muertos, además de viviendas y edificios derrumbados. En la zona de Flores, el susto fue enorme y la escena se repitió entre vecinos que tuvieron que salir corriendo por el miedo a nuevas sacudidas.
Al principio, las autoridades activaron una alerta de tsunami y les pidieron a las personas que viven cerca de la costa que se movieran a lugares más altos. Más tarde, esa advertencia fue levantada cuando la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia informó que no había cambios significativos en el nivel del mar que representaran una amenaza.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo se produjo a una profundidad de 10 kilómetros y tuvo su epicentro a 68 kilómetros al norte-noroeste de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. Después llegaron varias réplicas, algo que mantuvo la preocupación en la población de la zona.
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres explicó que los cuerpos fueron recuperados sobre todo en las regencias de Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental, las áreas más castigadas por el temblor. Además, al menos 13 personas fueron trasladadas de urgencia a hospitales cercanos, dos de ellas con heridas graves.
Las imágenes que llegaron desde Maumere mostraron a rescatistas buscando sobrevivientes entre los escombros, mientras todavía se evaluaba el alcance total de los daños. En una región donde los sismos son parte de la vida cotidiana, la prioridad ahora es asistir a las familias que perdieron su casa y despejar los caminos afectados por desprendimientos.
Indonesia está ubicada sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona con fuerte actividad sísmica y volcánica. Esa condición hace que se registren miles de movimientos por año y que muchos terminen dejando daños importantes y víctimas, sobre todo por la fragilidad de algunas construcciones.
Tras la violenta sacudida, se activaron los protocolos de emergencia nacional con fuerzas de seguridad y brigadas sanitarias trabajando para ayudar a los sobrevivientes, abrir las rutas cortadas y montar campamentos temporales para las familias que quedaron sin techo.

