La situación de Flybondi ya pega de lleno en la gente que tenía pasajes comprados y en las agencias que venden viajes en Argentina. La empresa acumula 12 días seguidos sin vuelos, tiene su web caída y enfrenta un panorama financiero cada vez más complicado.
Para quienes planeaban salir desde o hacia San Juan, el problema no es menor: no pueden hacer cambios, pedir devoluciones ni siquiera chequear información básica desde la página, que sigue mostrando un error 504. En medio de esa incertidumbre, crece el malestar entre pasajeros y operadores turísticos.
Desde enero, la aerolínea canceló más de 2.400 vuelos y afectó a casi 400.000 personas. Además, dejó de hacer reembolsos y tampoco ofrece alternativas de reprogramación, lo que multiplicó los reclamos.
La crisis también se siente en el bolsillo: con un valor promedio estimado de US$ 50 por tramo, la deuda por pasajes no devueltos ya supera los US$ 19 millones. Ese número alimenta las versiones sobre un posible concurso preventivo para frenar embargos y tratar de ordenar las cuentas.
En el frente judicial, la empresa arrastra un embargo por más de $1.500 millones por deudas con organismos de recaudación y control aduanero. A eso se suman pedidos de quiebra de proveedores y acreedores comerciales, aunque por ahora no avanzaron.
El conflicto también golpea a los trabajadores. Denuncian despidos, sueldos impagos y falta de respuestas. Según el texto original, siguen sin cobrar los salarios de junio y julio, además del medio aguinaldo.
Más de 700 exempleados reclaman indemnizaciones y acuerdos de retiro voluntario que la empresa firmó pero no pagó. Además, la falta de aportes patronales dejó a empleados y exempleados sin cobertura médica, algo que complica tratamientos y agrava el malestar.
Mientras tanto, las agencias de viajes dejaron de vender pasajes de Flybondi, pese a que la autoridad aeronáutica ratificó que la empresa sigue habilitada para operar. La decisión responde al alto nivel de cancelaciones y al riesgo de que no retome la actividad en el corto plazo.
La tensión llegó también al plano internacional: Brasil prohibió la venta de pasajes hacia su territorio como medida preventiva ante la cancelación masiva de vuelos. Eso afecta una de las rutas más rentables de la compañía.
En paralelo, el principal accionista le pidió al fondo controlador un plan inmediato para normalizar la situación y sostener la empresa. La presión interna refleja la pérdida de confianza en medio de una crisis que ya es total.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) quedó en el centro de la escena. Aunque autorizó a Flybondi a seguir operando tras evaluar su plan de acción, la realidad de vuelos suspendidos, web caída y reclamos masivos dejó expuesto el nivel de desborde.
Hoy, la combinación de parálisis operativa, problemas tecnológicos, conflicto laboral, presión judicial y aislamiento comercial pone a Flybondi en una zona de riesgo extremo. Y para la gente, sobre todo para quienes tenían viajes programados, la pregunta es simple: quién les da una respuesta concreta y cuándo.

