Donald Trump prepara para este lunes otra jugada fuerte contra Irán. La idea es apretar el cerco económico y financiero para empujar la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso clave para el petróleo mundial.
Las medidas las va a anunciar Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, en una conferencia prevista para las 14 de este lunes, hora del este. La Casa Blanca ya la bautizó como “Día D” económico, con una referencia bien pesada a la Segunda Guerra Mundial.
Bessent adelantó por X que Washington piensa usar “todas las herramientas” para cortar las fuentes de financiamiento del régimen iraní. Traducido al llano: buscan dejar a Teherán con menos aire en la billetera hasta que cambie de postura.
La mira está puesta sobre todo en el dinero que llega a Irán a través de China. Entre las opciones que estudia el gobierno estadounidense aparecen nuevas sanciones contra empresas y entidades financieras, y también castigos para terceros países que sigan haciendo negocios con los iraníes.
El telón de fondo es el estrecho de Ormuz, un paso marítimo que mueve petróleo del golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. Con la Guardia Revolucionaria iraní cerca de esa zona, el bardo sigue subiendo de nivel y el mundo mira de reojo: ¿habrá más sanciones o se abrirá una ventana para negociar?

