Charly García cumple 75 años y no hace falta mucho más para entender la dimensión del personaje. Si hay un nombre que cruza décadas, estilos y generaciones en el rock argentino, es el suyo.
Nació en un hogar de clase acomodada, rodeado de música, y a los 3 años ya tocaba un piano de juguete que le regaló su madre. A los 12 se convirtió en profesor de piano, teoría y solfeo, una precocidad que ya venía avisando que el pibe no era común.
Con 17 años, en el colegio militar Dámaso Centeno, se juntó con Nito Mestre y armó Sui Generis. La banda dejó clásicos como Rasguña las piedras y se despidió en septiembre de 1975 con dos conciertos llenos en el Luna Park.
Después llegó La Máquina de Hacer Pájaros, donde metió de lleno sus influencias de Yes, Génesis y Pink Floyd. Más tarde, con Serú Girán y junto a David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, siguió empujando fuerte en plena dictadura de Videla.
También fue contemporáneo de Spinetta, apoyó a Fito y produjo a bandas como Los Twist, Fabi Cantilo y Los Abuelos de la Nada. Tuvo cruces con Sting, fue reconocido por Paul McCartney, se encontró varias veces con Los Rolling Stones y hasta dejó shows inolvidables, como uno subacuático en Vélez y otro en el Teatro Colón. ¿Quién más puede decir que la hizo de tantas maneras y sin perder la mística?

