En julio, hacer las compras y llegar a fin de mes volvió a pegar fuerte en el bolsillo de las familias. Según informó el INDEC, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 para no caer por debajo de la línea de pobreza.
La cifra pone en palabras algo que en la vida cotidiana se siente en cada changa, en cada viaje al súper y en cada cuenta que no cierra. Para un hogar de dos adultos y dos chicos, la Canasta Básica Total subió 2,2% frente al mes anterior y marcó un aumento interanual de 36,1%.
El informe oficial también detalló cuánto hace falta según la composición del hogar. Una familia formada por una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años necesitó $563.663 para la Canasta Básica Alimentaria y $1.245.696 para la Canasta Básica Total.
En el caso de una familia de cuatro integrantes, compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años, el gasto trepó a $708.016 para la canasta alimentaria y a $1.564.716 para la total. Para un hogar de cinco miembros, con un varón y una mujer de 30 años y tres hijos de 1, 3 y 5 años, la cuenta fue de $744.677 y $1.645.737, respectivamente.
El propio organismo explicó que la Canasta Básica Alimentaria subió 2,6% en el mes, acumuló 20,1% en el año y tuvo una variación interanual de 37,4%. Para un adulto equivalente, la línea de indigencia quedó en $229.131.
En tanto, la Canasta Básica Total registró una suba mensual de 2,2%, acumuló 19,6% en lo que va del año y mostró una variación interanual de 36,1%. Así, la línea de pobreza para un adulto equivalente se ubicó en $506.381.
El INDEC señaló que la Canasta Básica Alimentaria se calcula a partir de los requerimientos kilocalóricos y proteicos necesarios para un varón adulto de entre 30 y 60 años, mientras que la Canasta Básica Total suma además los gastos no alimentarios. En criollo: lo que hace falta para comer, pero también para cubrir el resto de los gastos que sostienen la vida diaria.

