Los mercados argentinos arrancaron la jornada con el ceño fruncido y no aflojaron. El riesgo país saltó a 642 puntos básicos, su marca más alta en lo que va del año.
La suba fue de más de 30 unidades y dejó al indicador en su nivel más alto desde diciembre del año pasado. En paralelo, los bonos soberanos en dólares y las acciones locales se movieron en rojo, con una caída promedio del 1,8% en los títulos públicos.
La otra postal pesada vino por el lado del dólar: en el Banco Nación llegó a $1.550 para la venta. Con ese número en la pizarra, más de uno miró el bolsillo y pensó dos veces antes de hacer cuentas.
El clima de cautela también se apoyó en datos de actividad que no ayudan a levantar el ánimo. La contracción del PBI en el segundo trimestre y la caída de la actividad en julio alimentaron la idea de una posible recesión técnica.
Desde el Gobierno le echaron la culpa a la volatilidad internacional y dijeron que la presión sobre el riesgo país debería aflojar en los próximos meses. Mientras tanto, el mercado sigue con la calculadora en la mano: ¿hay alivio a la vista o sigue el baile?

