Orvana Minerals puso en marcha un nuevo plan para Taguas, su proyecto en San Juan, y no viene con una sola apuesta: va por tres frentes al mismo tiempo. La idea es gastar cerca de US$15 millones en el ejercicio fiscal 2027 para mirar mejor lo que ya conoce y también para hurgar más abajo, a ver qué aparece.
El esquema combina estudios geofísicos en Evelina, perforaciones de relleno sobre el área de óxidos y sondeos profundos. Traducido al criollo: quieren afinar el mapa del subsuelo, ordenar los recursos que ya tienen y comprobar si debajo hay algo más grande dando vueltas.
La movida gana peso porque durante 2026 la empresa agrandó bastante el proyecto. Sumó las propiedades Evelina I, Gabriela 1, Gabriela 2 y Gabriela 3, que juntas aportan 4.015 hectáreas, y así Taguas pasó de 3.274 a 7.289 hectáreas.
El proyecto está en el departamento Iglesia, sobre el flanco oriental de la Cordillera de los Andes. Con esa nueva superficie, Orvana quiere meterle más información histórica al modelo geológico y seguirle la pista a estructuras y zonas mineralizadas que puedan continuar dentro del área ampliada.
El punto más picante está abajo de todo. La empresa ya venía explorando la chance de que, debajo del sistema de oro y plata cercano a superficie, exista un pórfido de cobre y oro; y en 2026 hizo dos perforaciones profundas que sumaron 2.173,7 metros. ¿Será que Taguas todavía guarda una sorpresa más grande bajo la manga?

