Barack Obama volverá a tomar centralidad en la campaña demócrata cuando ya queda menos de cuatro semanas para las elecciones de medio término en EEUU.
El expresidente desembarcará el 24 de octubre en Detroit para respaldar a Abdul El-Sayed, en una pelea por el Senado que puede mover el control del Congreso. Todo, mientras Donald Trump acelera su despliegue territorial para sostener las mayorías republicanas.
La parada en Michigan no es un acto más. Obama se sube a un candidato progresista que le ganó las primarias a la postulante que tenía el respaldo de buena parte del establishment demócrata, y ahí asoma el quilombo interno que el partido no termina de ordenar.
El expresidente compartirá escenario con Jocelyn Benson, candidata demócrata a gobernadora. La fecha también le suma picante: será el primer día de la votación anticipada presencial en Michigan y faltarán apenas diez días para los comicios del 3 de noviembre.
Abdul El-Sayed enfrenta al republicano Mike Rogers por el escaño que dejará vacante Gary Peters. Los republicanos no ganan una banca senatorial en ese estado desde 1994, y una encuesta de Marist de fines de septiembre lo mostró arriba al demócrata por 51% contra 44%.
La pelea también tiene aroma a interna. El-Sayed, médico y exdirector de Salud del condado de Wayne, le ganó por menos de un punto a Haley Stevens, que tenía el apoyo de Chuck Schumer y del propio Peters. Él llegó con el respaldo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, y defendió Medicare para Todos y el rechazo al dinero corporativo.
Obama aparece ahora detrás del candidato que dejó pagando a la conducción tradicional del partido. Kamala Harris ya había estado en Detroit en septiembre y dijo que el Senado debía ser

