Los hogares argentinos vienen haciendo malabares con la plata y la cuenta no cierra fácil. Un informe de Focus Market estimó una deuda total de $73,8 billones, entre crédito bancario y financiamiento no bancario.
La foto trae un dato picante: cada vez menos familias acceden al crédito formal, pero las que siguen adentro se meten con montos más pesados. Según Damián Di Pace, eso marca una mayor concentración de la deuda y más presión sobre algunos hogares.
La deuda bancaria promedia $13.380.294 por hogar endeudado, más del doble que a comienzos de año. En cambio, la deuda no bancaria llega a $1.288.161, con un alcance más extendido y montos bastante más chicos.
En ese circuito informal aparecen las viejas conocidas: el no pago de impuestos, los préstamos personales fuera del banco y la ayuda de familiares o amigos. La consultora también marcó que esa vía sigue funcionando como una salida para la liquidez del día a día, cuando el bolsillo aprieta y no queda otra que salir a buscar aire por donde se pueda.
El informe además muestra que la mora viene subiendo fuerte. La irregularidad total de las financiaciones a las familias pasó del 2,7% al 12,9% entre enero de 2025 y julio de 2026, con los préstamos personales como los más complicados: 16,7% de irregularidad. Con este panorama, la pregunta cae sola: ¿quién está sosteniendo la cuenta y hasta cuándo?

