La industria volvió a tropezar en agosto y no parece encontrar respiro. El índice que arma FIEL marcó una caída interanual del 4,2% y dejó otra señal de alarma.
El número también mostró un retroceso del 0,9% frente a julio. Con ese resultado, la actividad encadenó tres meses seguidos en baja y el panorama viene espeso.
En los primeros ocho meses del año, el acumulado ya quedó 1,2% abajo. O sea: no es un tropezón aislado, es una racha que viene haciendo ruido en la fábrica y en la calle.
Los sectores más golpeados fueron la metalmecánica, la automotriz y los minerales no metálicos. Ahí pesan la menor producción de maquinaria agrícola, autopartes, bienes durables y el frenazo de la construcción.
Del otro lado, apenas tres ramas siguen en verde: refinación de petróleo, industrias metálicas básicas y alimentos y bebidas. Pero ni con esos motores alcanza para empujar al resto del tablero, ¿o todavía hay alguno que quiera vender humo?

